“Es una gran satisfacción ver que el niño no sufre y que no estás haciendo daño con tu trabajo”

Montse de Prada, enfermera de la Unidad de Urgencias de Pediatría del Complejo Hospitalario de Navarra, ha concebido un método para reducir el estrés de los pacientes infantiles. Hablamos con ella para que nos cuente todos los detalles de esta nueva técnica.

Pregunta: ¿Cómo surgió la idea?

Respuesta: La idea surgió a raíz de que le estuvieran pinchando a un niño de 4 años en una de las consultas. Siempre hacemos así, una necesita ayuda porque sola no puede y me llamaron para ir a pinchar. Al llegar vi al niño, al que ya habían intentado pinchar varias veces; estaba en la camilla tumbado, agarrado, fuera de sí por el susto que tenía y el dolor de los pinchazos, rojo que parecía que le iba a dar algo. Y ahí pensé: ¡ay, pobre, dejadle que respire un poco! Se le veía desencajado.

Lo cogió su madre como una lapa, como un osito, y según lo cogió así le empezamos a animar: “a ver cariño ya verás así que a gusto”. Vi que en la mano tenía una vena que era capaz de pincharle, entonces sobre la marcha mientras se apretaba contra la madre le cogí y le dije que no se moviera, le pinché y le cogí la vía. Y pensé: “¡jo, pero si es así mucho más fácil!”. Primero están más calmados con los padres y no necesitamos tanto personal para hacer ese “placaje” de sujetar al niño dependiendo de la edad. Fue así como empezó la historia, hace año y medio, y desde entonces yo siempre pincho así porque me parece mejor para el crío, menos agobio que tumbarse en la camilla y porque, además, habíamos mirado estudios en los que a los bebés se les pinchaba con la madre y esta situación no era muy diferente.

Pregunta: ¿En qué consiste la técnica?

Respuesta: Es algo tan sencillo como que el niño esté abrazado a la madre. Y que no vea  ni escuche la palabra “pinchar”, porque para un niño es ya un horror como al que le dicen: “vas a saltar 300 metros”. Yo creo que a un niño si no le hablas de la palabra “pinchar”, si nunca le han hecho analíticas no va a tener miedo. Entonces le decimos a la persona que le acompañe (padre, madre, abuelos…) que lo abracen y le den besos para que el niño esté mirando al lado contrario de la mano que le vas a pinchar y ahí procedemos. Le ponemos una goma que aprieta, y le decimos: “ahora vas a notar como un pellizquito”. Yo nunca miento, yo no le digo que no lo voy a pinchar, yo le digo que va a notar un pellizco porque él no sabe si no oye la palabra pinchar lo que le estás haciendo y así no sufre, ya que no está pensando en ello. Y cuando lo haces no se entera. Luego le ponemos tiritas de superhéroes, una tablilla para que no mueva la mano decorada y cosas para que el niño se lo tome de otra manera.

Pregunta: ¿Cómo benefician los abrazos de los padres?

Respuesta: Nosotros principalmente queremos reducir el estrés del niño porque es muy vulnerable. Y también por la satisfacción de los padres de ver que su hijo no sufre, que hay muchos que sufren porque ven que le están haciendo daño a su hijo. Y, aparte, la satisfacción personal que siente el trabajador al no hacer daño con su trabajo. Queremos seguir y estudiarlo ahora que ya tenemos la experiencia de un año. Y la idea es llegar a publicarlo.

Pregunta: ¿Recuerda alguna anécdota que le haya ocurrido relacionada con ello?

Respuesta: Me pareció muy curioso un caso de un niño de 2 años al que había que atar. Estábamos con el padre y el abuelo y fue entrar y el padre decirnos: “uff, no vais a poder”. Y le dije “no, si nos vas a ayudar”. Le expliqué cómo cogerlo y, claro, el niño lloraba, porque encima como estaba en aislamiento y hay que entrar con muchas precauciones pues al vernos, que parecíamos de la NASA, estaba más asustado aún. Pero como estaba con su padre y su abuelo, pues redujo un poco el miedo al ver también que no lo poníamos en la camilla, porque parece para ellos que la camilla tiene pinchos. Entonces el abuelo fue el que nos dijo: “oye, ¿les importaría que les sacase un vídeo? Me parece lo ideal, mira como se ha tranquilizado el niño”. Nos sacó en vídeo y le pedí que me lo mandara.

Pregunta: ¿Crees que se podría llevara cabo en el resto de hospitales?

Respuesta: Creo que el personal que se sienta capacitado por su puesto puede llevarlo a cabo. Yo no voy a decir cómo tienen que hacer su trabajo, en eso no me voy a meter. Es como cuando te dicen que es mejor hacer algo de una manera y para ti no lo es. Cada uno debe elegir cómo le es más fácil hacerlo en su trabajo. Donde te sientas segura. Hay gente que dice que se le mueven, que no son capaces de pinchar en la mano. Cada uno debe hacerlo como crea que es mejor y que menos daño va a hacerle al niño. Cada cirujano opera como sabe y quiere, nadie le dice cómo debe hacerlo: esto es lo mismo, cada uno debe hacerlo como se sienta seguro y sepa que lo va a hacer bien y, si es posible, a la primera, porque tenemos que partir que es muy difícil pinchar a un niño no solo por encontrar las venas si no por el estado en el que llega el niño.

 Pregunta: ¿Cuáles son las reacciones de los niños con las punciones? ¿Cómo puede afectarles el estrés?

Respuesta: La reacción del niño como le digan que le van a pinchar es empezar a llorar, decir “no quiero”. Se quiere escapar, se agarra a los padres y si lo intentas colocar en la camilla comienza el estrés y hay que hacerlo a la fuerza y por supuesto con dos no podíamos. Dando patadas, intentando sacar los brazos… Por eso, yo siempre le digo al médico que diga sacar analíticas que los padres te entienden pero el niño no. Y me parece importante también el contarles lo que les vas a hacer porque el estrés que le supone no saber por dónde les vas a atacar me parece lo peor, pero es como todo el mundo, le tenemos miedo a lo desconocido. Y que el padre esté tranquilo también es muy necesario

Pregunta: ¿Qué opinión te han dado el resto de profesionales y los propios padres sobre el método?

Respuesta: Desde que lo llevamos haciendo, este método ha parecido bastante bien, aunque depende de cada uno. Otras compañeras dicen que les parece ideal pero que no son capaces de hacerlo así y a otros no les parece ni bien ni mal. Todo lo que se ponga en novedad… Ya sabes que a veces cuesta cambiar. Pero ya te digo que cada uno debe hacerlo como sabe y se le dé bien. A los padres que hemos ido preguntando les ha encantado. Ellos mismos alucinan al darse cuenta que el niño no llora.

 Pregunta: ¿Tiene alguna otra idea en mente?

Respuesta: Sí, tengo en mente un proyecto, pero esperaremos un poco a que haga el diseño. A raíz de esto se me han ido ocurriendo cosas parecidas para intentar hacer todo lo posible por mejorar esta vulnerabilidad.

Vídeo de la técnica:

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