“Tengo una hija enfermera y sé que es una profesión altruista y muy dura, más de lo que uno se imagina”

Lleva casi 50 años haciendo lo que más le gusta: sacar sonrisas. Este actor y humorista madrileño ha probado casi todos los sectores, pero si tuviera que elegir no tendría ninguna duda, se decantaría por el teatro, el medio en el que más cómodo y feliz se siente. Desde que comenzara su andadura en la década de los 70’ con Martes y Trece, Josema Yuste ha conquistado a millones de personas con un humor que caracteriza de “absurdo y surrealista” y, aunque no descarta encarnar un personaje dramático en algún momento, admite que no sabe ver la vida sin comedia y sin sonrisas.

Pregunta. Televisión, teatro, cine, humor… tiene una larga trayectoria. Ahora que ha probado varios sectores, ¿a cuál prefiere dedicarse?
Respuesta. Estoy verdaderamente muy feliz en el teatro porque, de hecho, empecé mi carrera como actor con 19-20 años; me formé en la escuela de arte dramático y comencé sobre las tablas y, aunque luego estuve 17 años haciendo humor, me considero mucho más actor que humorista, actor cómico. Como conozco todos los sectores me quedo con el teatro, creo que es la expresión real del actor, donde se está mucho menos mimetizado, eres más gestual y gráfico.

P. De toda su carrera profesional, ¿cuál ha sido su mejor experiencia? ¿Y el momento más duro que recuerde?
R. Mi experiencia con Martes y Trece fue absolutamente inolvidable para mí y para muchos millones de personas. Me siento muy orgulloso y muy pleno de esa parte de mi vida, sin ninguna duda no la puedo comparar con nada, pero en la actualidad estoy viviendo un momento también muy dulce, muy agradable, más tranquilo… El mundo del teatro es mucho más artesanal, muchísimo menos rápido y estresante que la televisión.

En mi profesión el comienzo es duro porque no sabes a quién acudir, a qué puerta llamar, con 16-17 años no sabes lo que hay que hacer para ser actor, no tienes ni idea. A esa edad sabes que dependes mucho de la fortuna, de la gente que conozcas, de una mano que te echen… Aparte de tu talento dependes mucho de eso, de factores externos, pero aunque es duro tienes el aguante y las ganas para superar las trabas que hay al principio…

P. ¿Cuál es su gran fuente de inspiración a la hora de crear humor? ¿Hay algún tema tabú?
R. Tengo un sentido del humor particular, me gusta mucho el humor absurdo y surrealista, más que el humor pragmático. Un chiste que a todo el mundo le hace gracia igual a mí no me la hace. Me encantan, por ejemplo, El gordo y el flaco o Charlotte.

Tengo mi zona roja: la religión. Es un tema muy escabroso, muy delicado, más que la política. Con el tema de la religión procuro no hacer nada o apenas rozarlo, porque la gente tiene muchísima sensibilidad. Los temas de discapacidades o el maltrato a las personas (mujeres, hombres) o animales no se deben tocar, en principio son temas, no diría tabú, sino que hay que respetar. Me parece que no tienen ninguna gracia, que hay más cosas…

P. ¿Cree que es necesaria una buena dosis de comedia hoy en día? ¿Le veremos en algún momento pasarse al drama?
R. Sí, la comedia es que va inherente a la vida misma, sin una sonrisa o una carcajada de vez en cuando no se puede casi vivir, es fundamental para que no se te quede cara de ajo.

No, no se me ha pasado pasarme al drama, eso no significa que yo diga que no a un proyecto interesante, hermoso y bonito, yo estoy abierto siempre a todo, lo que pasa es que tengo tanta imagen de actor cómico que dudo mucho que alguien piense en mí para un personaje dramático, pero si en algún momento alguien me lo propone ¡yo sí me atrevo a hacerlo, eh!

P. En su último trabajo, la obra Taxi, ha sido tanto productor, como director y protagonista, ¿cómo define su experiencia?
R. Llevo ya 13 años con mi propia compañía de teatro y yo creo que ya tocaba, por mi experiencia me consideraba preparado para dirigir y para versionar la obra de teatro entera. Me parecía importante, me iba a sentir más seguro a todos los niveles y, sobre todo, sabía que podría hacer lo que me diera la gana, equivocándome, pero sin tener a nadie que me dijera “no hagas esto, hazlo así”.

P. ¿Qué opina de la labor de los profesionales enfermeros?
R. Tengo una hija enfermera, con lo cual opino que es una profesión altruista, muy dura, más de lo que se imagina, en la que se tiene que tratar a veces con gente agresiva, insoportable, engreída… también con gente normal (la mayoría), pero hay una pequeña minoría que cuando están en un hospital se creen con derecho a todo y a más.

Afortunadamente he pisado pocos hospitales (se ríe). Nunca he estado realmente malo, pero sí tengo grabado un recuerdo de cuando me quitaron las muelas del juicio. Estuve dos días ingresado, con la cara morada sin poder abrir casi la boca, pasé dos noches en el hospital, y hubo una enfermera que trabajó durante las dos noches en esa planta y me atendió con un cariño extraordinario. Solo podía tomar batidos fríos o helados y recuerdo a esa profesional como un ángel que me daba “esa cosa fría” que me calmaba y era muy cariñosa, muy buena profesional y que mostraba un gran afecto, que en esos momentos lo agradeces mucho.

PÍLDORAS

  • ¿Con qué palabra definiría la labor enfermera?
    Paciencia.
  • ¿Qué no falta en su botiquín?
    Betadine® (entre risas).
  • Ejercicio, ¿en un gimnasio o al aire libre?
    Al aire libre siempre, lo hago todos los días.
  • ¿De qué alimento no podría prescindir?
    Aceite de oliva.
  • De no haber sido actor y humorista, ¿qué profesión habría escogido?
    Médico, sin ninguna duda.

 

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