Los «superancianos»

¿Habéis oído hablar alguna vez de los «superancianos» o superagers? Este término lo acuñó Marsel Mesulam, neurólogo estadounidense director del Centro de Neurología Cognitiva y Enfermedad de Alzheimer de la Universidad de Northwestern, para referirse a aquellas personas de edades en etapa de envejecimiento cuya memoria, atención, razonamiento y otras capacidades cognitivas no solo son mejores que las de su medida de edad, sino que son similares a las de una persona de 25 años.

Un estudio reciente comparó las imágenes hechas por resonancia magética del cerebro de 17 «superancianos» con las de otras personas de la misma edad, en ellas se pudieron ver diferencias en varias regiones cerebrales entre ambos grupos. En las personas sin esta capacidad, se observaba una atrofia propia del envejecimiento en estas regiones del cerebro, lo que simboliza una pérdida en las funciones cognitivas. Sin embargo, en los «superancianos» estas áreas parecían no estar afectadas por el paso del tiempo y se asemejaban más a las imágenes cerebrales de las personas jóvenes.

Lo sorprendente, a la vez, es que estas regiones no pertenecen al área cognitiva o del pensamiento del cerebro, sino que son las que están relacionadas con el sistema límbico, ligado a las emociones y los sentimientos. Estas regiones también son claves en el lenguaje, el estrés, la regulación de los órganos internos y en la coordinación de los sentidos. Y al igual que los músculos, si estas regiones no se ejercitan, se atrofian. Por eso, las personas con estas regiones más gruesas sacan mejores puntuaciones en test cognitivos.

Pero ¿cómo se logra mantener intactas esas regiones con el paso de los años? La clave está en el trabajo estresante. Aunque no se sabe con total certeza, los estudios muestran que estas áreas se vuelven más activas cuando se realizan tareas duras, complicadas, que requieren un gran esfuerzo físico o mental. Y con ello no nos referimos a realizar un sudoku complicado, sino a salir de la zona de confort, afrontando retos complejos que requieran un esfuerzo absoluto, y que te hagan sentir agotado y frustrado. Sin dolor, no hay recompensa. Lo importante es no rendirse y no dejar de ejercitarlo y mantenerse activo con el paso de los años.

Gracias a estos avances tendremos más pistas en la investigación de la pérdida de las capacidades cognitivas y la memoria durante la vejez y de las enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer y otras demencias.

Irene y Ariadna – Walnut

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