La Enfermería en los dos frentes de la misma guerra

“Algo no cuadra en este mundo cuando los conflictos se han convertido en el negocio que son, o que siempre han sido”. Así explica María Jesús Albaladejo, enfermera de la ONG italiana Emergency, la situación en la que se encuentra Irak. Esta profesional ha vuelto de Erbil, ciudad próxima a Mosul, uno de los principales fuertes del grupo terrorista Estado Islámico. Ha tratado heridos, tanto por ISIS como por los bombardeos de los países aliados, de la guerra en la que se ve inmerso el país asiático. Todas ellas eran víctimas civiles, y los principales damnificados de un enfrentamiento que no han provocado.

María Jesús nos cuenta la labor de los enfermeros, tanto oriundos de la zona como internacionales, en el Hospital de Erbil, el trabajo formativo que desempeñan y el complejo día a día que encaran estos profesionales tratando lesiones de toda índole.

© Davide Preti

La ciudad de Erbil es la capital del Kurdistán iraquí, una región independiente reconocida como actor federal por el gobierno del país, a pesar de no constituir un estado propio. Situada a unos 80 kilómetros de Mosul, es la localidad donde la ONG Emergency fundó su hospital, en 1998, cuando estaban en guerra las dos principales facciones kurdas, es decir, el Partido Democrático de Kurdistán y la Unión Patriótica de Kurdistán, de la región.

La población de la zona, alrededor de 150.000 personas que habitan en la parte oeste de Mosul, recientemente liberada, he estado más de 3 años atrapada entre dos frentes. Por un lado, DAESH, que, mediante sus francotiradores, asesina a aquellos que intentan huir, y por otro, la coalición internacional de países que están colaborando con el ejército iraquí, que no cesa sus bombardeos sobre la ciudad. Todo esto deriva, para los que consiguen sobrevivir y escapar, en continuos desplazamientos o vivir en campos de refugiados.

María Jesús acaba de regresar del Hospital de Erbil. “La gente está muy cansada, llevan muchos años sufriendo las consecuencias de la guerra, y por lo que parece todavía les queda bastante tiempo”, afirma.

El Hospital de Erbil

“Las enfermeras internacionales nos dividimos las plantas, en mi caso me tocaron dos o tres diferentes, y lo que hacemos es intentar establecer un plan de trabajo para la gente. Toda la gestión del hospital, respecto a la distribución de los pacientes, a cómo organizar los servicios, cómo ajustar las urgencias, cómo repartir los recursos… lo hacemos las enfermeras”, explica esta profesional. Algunos pacientes llegan al centro iraquí directamente desde el lugar en el que se ha producido la lesión o derivados desde alguno de los hospitales de campaña situados en el camino entre Mosul y Erbil: “Lo que deben hacer estos hospitales es estabilizar a los heridos y referirlos a Erbil, ya que sin esta estabilización no podrían llegar vivos, porque hay muchos controles, muchos check points, y tardan demasiado tiempo en llegar. Esas horas son fundamentales para la supervivencia del paciente”.

Aunque allí no tratan únicamente a heridos de guerra, María Jesús nos cuenta que a menudo llegan casos de heridos por reyertas callejeras, ya que Irak es un país excesivamente armado y, según sus palabras, cualquier conflicto cotidiano puede acabar en un tiroteo, aunque asegura que la vida para los sanitarios no es peligrosa, que Erbil es una ciudad relativamente segura; pero destaca que “si no hubiese tantas armas circulando por el mundo, probablemente eso no ocurriría”.

La labor enfermera

“Yo llevaba una unidad de cuidados subintensivos”, así comienza su relato esta profesional, que nos explica todo el proceso que los profesionales enfermeros llevan a cabo en el hospital desde que ingresa el paciente hasta que es dado de alta. María Jesús detalla las funciones que desarrolla un trabajador sanitario en unas condiciones como las que presenta la región: “Evaluamos al paciente, qué heridas trae, cómo viene, qué necesita, porque hay gente que viene con lesiones más leves y gente que viene con heridas espantosas; algunos llegan en muy mal estado general, o en shock, cada persona llega en unas condiciones diferentes”.

Lo más inmediato es evaluar las heridas y aplicarles los fármacos necesarios para asegurar la supervivencia del paciente. Las lesiones más habituales que presentan los heridos de guerra son las fracturas, comúnmente abiertas, “salvo cuando a una persona le cae un muro de su casa encima por culpa del mortero y tiene una fractura cerrada”, a las que hay que tratar de forma diferente a los procedimientos que se siguen en Europa. “No puedes poner un clavo dentro de una herida abierta y sucia, porque se va infectar y derivar en una osteomielitis, hay que poner fijadores externos”, relata, y las heridas en abdomen y extremidades, como los combates se llevan a cabo con artillería pesada, pueden extenderse a todo el cuerpo “puedes encontrarte con un paciente politraumatizado que ha necesitado una laparotomía, un drenaje torácico, etc.”.

Después este proceso, los enfermeros internacionales del Hospital de Erbil inician un tratamiento higiénico con el paciente. “La gente en un hospital europeo no lava a un paciente en Urgencias, pero para nosotros es muy importante, porque vienen de zonas de conflicto, llegan muy sucios y no los puedes meter directamente al quirófano así porque contaminarían todo”, afirma. Las lesiones más comunes, además de las fracturas, son las heridas causadas por las minas, las balas, la metralla, por todo tipo de explosiones, de arma blanca y lesiones musculares “sobre todo en gente muy joven: niños y adolescentes”. En el último mes que estuvo en Erbil, según nos cuenta, los casos más frecuentes que trató fueron traumatismos craneoencefálicos y faciales, quemaduras y lesiones oftalmológicas y auditivas, por los daños que las explosiones provocan.

Esta enfermera comenta que la evolución de los pacientes heridos de guerra es más lenta, difícil y dolorosa debido a la complejidad y la suciedad que presentan las lesiones una vez llegan estos al hospital: “Muchas personas han resultado heridas dentro de la ciudad pero, como el Estado Islámico no los deja salir, no pueden recibir asistencia sanitaria de calidad, entonces a nosotros nos llegan los que sobreviven, que pueden llegar pasados muchos días, pero hay mucha gente que muere dentro de la ciudad”.

“Una vez estabilizados en urgencias y evaluados, la enfermera internacional, junto con el médico que esté de guardia, pero sobre todo la enfermera, decide a qué unidad va: si necesita cuidados intensivos, si ir a una planta más sencilla… Con el médico valoramos si va directamente a quirófano”, recalca María Jesús, haciendo hincapié en que toda la gestión del Hospital de Erbil recae sobre el personal de Enfermería.

Esta profesional destaca que espera no tener que tratar lesiones en España de la clase y la gravedad de las que ha visto en Irak, poniendo de manifiesto su admiración por el personal local que se queda en el país a pesar de que el conflicto no haya cesado. De acuerdo con sus propias palabras, “una cosa es atender a gente que no conoces y otra atender a tus vecinos. Ahí empieza el plano emocional, y más cuando tú vives en ese ambiente de peligro”.

© Alessandro Rota

Formación a los profesionales iraquíes

“En el día a día llegan los enfermeros al centro y están acostumbrados a dar la medicación y hacer las curas a los pacientes, pero eso no es “hacer Enfermería”, les hacemos tener una visión más amplia del paciente, sobre todo la higiene, hasta los conceptos más avanzados de fisiología, anatomía, bioquímica… Básicamente tienes que estar detrás de cada cosa que ellos hacen, para comprobar que aplican el método científico”, nos cuenta.

María Jesús destaca la labor educativa que ha llevado a cabo en Erbil, ya que una de las principales funciones de los enfermeros internacionales es otorgar a los locales los conocimientos necesarios para desempeñar su trabajo con autonomía una vez ellos hayan dejado el país. “Intentaba razonar a mis enfermeros, explicarles por qué hacía esas cosas para que luego tuvieran independencia. Lo que intentamos es compartir conocimiento. Trabajamos juntos, no eres su jefe ni mucho menos”.

Esta profesional explica que hay un protocolo, establecido no solo por Emergency, sino en el ámbito internacional, sobre la actuación sanitaria con heridos de guerra. Uno de esos casos, comenta, se da cuando llega al hospital un herido con una lesión reciente. Dicho procedimiento establece que se debe desbridar la herida para evitar futuras infecciones y empezar el proceso de curación. “El problema es que muchos de los médicos que teníamos allí ya no se acuerdan de la cirugía de guerra que hacían en el hospital hace 10 o 15 años, y nosotros les recordamos todos estos protocolos, los ayudamos a tomar esas decisiones”, afirma.

La vida después del hospital

“¿Qué se encuentran al llegar a su casa? De todo. Hay gente que lo ha perdido todo: su casa, sus familiares, el sustento económico… Y se tienen que ir a campos de refugiados o a vivir con familiares”. Una vez finalizado el tratamiento, las víctimas se ven obligadas a regresar a la ciudad sin la seguridad de encontrarse sus hogares tal y como los dejaron, porque la guerra continúa: “No hay ayudas para el estudio, no sé cómo funcionan las bajas laborales o las discapacidades. Creo que toda esa parte pública que nosotros sí tenemos, allí, una vez destruyes el Estado y la sociedad, todo queda en el aire. En países como Afganistán, por ejemplo, muchas personas heridas, si no tienen un buen apoyo familiar, a lo único que pueden dedicarse es a la mendicidad”.

María Jesús revela el gran apoyo que suponen las familias, como alternativa, para quienes tengan esa posibilidad, a los campos de refugiados, para los heridos cuando son dados de alta, a pesar de las complicaciones que entraña para personas sin formación sanitaria el cuidado de casos tan complejos como las amputaciones, o incluso a pacientes en silla de ruedas, con todo lo que esto conlleva: “Una vez han sido pacientes nuestros, lo van a ser siempre. Nosotros hacemos su seguimiento, siempre van a poder visitar al médico o a la enfermera en el hospital cuando quieran y, claro, no solo en la parte médica. En algunos casos no tienen nada, nosotros intentamos siempre entender de dónde viene y saber cuál es la situación de cada paciente, pero es cierto que no podemos arreglarlo todo”.

Esta enfermera expone que una de las soluciones para esta situación es el trabajo colaborativo con otras asociaciones que estén en la zona y con los hospitales públicos. Una de estas entidades es un centro de fisioterapia, próximo a Mosul, al que derivaban a determinados pacientes cuando acababan su tratamiento en el Hospital de Erbil.

Trabajo solidario

“Decidí ir porque creo en la sanidad universal en el más amplio sentido, que si soy enfermera no lo soy solo de una población. Absolutamente nadie, obviamente, va por dinero”, comenta. Esta enfermera explica que su trabajo es voluntario pero remunerado, y que su salario es el equivalente al que cobraba en España, porque los enfermeros internacionales tienen que hacer su vida en el país, y, por lo tanto, se les asigna un sueldo para que puedan cubrir sus gastos. “Si puedo hacer mi trabajo en cualquier lugar en que pueda ser necesario, lo voy a hacer, porque a mí me satisface hacerlo, porque no creo en fronteras. El ser humano es el mismo en todas partes”, afirma.

María Jesús subraya, de nuevo, la importancia de compartir el conocimiento y de la transmisión del mismo, que gracias a haber estudiado en un país como España, con posibilidad de becas, pudo hacer la carrera de Enfermería: “a lo mejor si hubiera nacido en un país, ya no digo como Irak, sino como Estados Unidos, donde la universidad te cuesta 60.000 euros, probablemente no sería enfermera”.

Para trabajar en el Hospital de Erbil, esta profesional tuvo que completar los duros procesos de selección que la ONG Emergency tiene estipulados, y explica que fue la necesidad de un cambio lo que la empujó a dejar su vida en Barcelona: “Hice el proceso de selección y me llamaron para una misión en Kabul, hace dos años, estuve seis meses. Luego volví aquí, a mi vida normal. Me han seguido llamando para otras misiones, pero acepté esta, que han sido tres meses en Kurdistán, y seguiré colaborando con ellos en el futuro, porque me gusta ayudar”. “No es que tenga una responsabilidad moral, porque yo no bombardeo a nadie, pero creo en la solidaridad con las personas”, concluye.

Además de la misión que la ONG está desarrollando en el Hospital de Erbil, que ha finalizado a finales de agosto y tras la cual el centro ha sido transferido de nuevo al Gobierno de Irak con la esperanza de que se mantengan los estándares de calidad, Emergency tiene otros proyectos en marcha. La organización cuenta con un programa de cirugía cardiaca, el referente de toda África, según palabras de María Jesús, en Sudán, un trauma center en Sierra Leona y tienen prevista la ampliación del hospital pediátrico que poseen en Uganda. En Afganistán, Emergency cuenta con tres hospitales, uno materno en el norte del país y dos de cirugía de guerra en el centro y en el sur, y 42 clínicas con plantilla afgana empleada, y de nuevo en Irak, tiene dispuestas cuatro clínicas en los campos de refugiados y un centro de rehabilitación autónomo que fabrica, con personal local, sus propias prótesis.

La importancia de la Enfermería en el conflicto

Las palabras de María Jesús son un testimonio de primera mano de la parte de una guerra que, a pesar de contar con apariciones habituales en los medios de comunicación, pasa desapercibida: la de la labor de unos trabajadores que se dedican a salvar las vidas de las víctimas, no solo de ambos frentes de la conflagración, sino también de la situación por la que atraviesan el país y la región.

Emergency lleva desde 1998 en el Kurdistán iraquí tratando a los heridos de los conflictos internos de la zona; María Jesús ha pasado tres meses en el Hospital de Erbil curando a las mismas víctimas de otra guerra: “No solo tenemos víctimas del Estado Islámico, sino de la guerra en general. Da igual quién dispare o lance un misil, al final cae siempre sobre los civiles”, afirma esta profesional, cuya experiencia es otro ejemplo de lo imprescindible que es la Enfermería, no solo en unas circunstancias como estas, sino para toda la sociedad.

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