Un día todo cambia

Después de una quincena de vacaciones cargando energías, disfrutando de la desconexión como bien decía Pau Matalab en su post “Desconectar para conectar” reconozco haber disfrutado y también haber pensado en los últimos meses y en la de proyectos y posibles sueños que pueden empezar a ver la luz en un tiempo no muy lejano.
Pero mi forma de ser, muy influida por mi día a día como enfermero, hace que no me guste mirar demasiado adelante, valorando mucho más el momento, el aquí y el ahora y como mucho mañana, pero no más allá.

Pensando, imaginando y soñando no puedo evitar muchas veces acordarme de personas que se han cruzado en mi vida, en concreto hablo de pacientes que en solo 10 minutos de conversación quedaron clavados en mi esencia, en mi recuerdo y también en el corazón para siempre, es paradójico cómo a veces estamos horas y horas hablando sin mayor trascendencia y cómo solo unos minutos pueden cambiarlo todo.

Son muchas las situaciones fuertes que muchas personas, a las que he tenido como pacientes, han compartido conmigo, preguntas que duelen, silencios que suenan muy adentro… pero no puedo olvidar una conversación que tuve hace unos años con un paciente.
Era un turno de tarde en mis urgencias, me tocaba observación y como suele ser habitual estaban saturadísimas. En observación cada cama se separa de la siguiente por cortinas por eso de preservar algo la intimidad del paciente pero sin casi espacio entre una y otra cama. Me pasaron a este chico casi al final del turno, al llegar fui a saludarlo, me presenté y vi cuál era su estado. En poco tiempo conectamos, tenía una edad cercana a la mía, lo que a veces hace que conectes mejor e incluso te sientas identificado. Una de las veces que me acerqué a ver como estaba y para  administrarle medicación empezamos a hablar y me dijo “¿sabes? un día, todo cambia, hace un año yo estaba así como tú, pensando en mis cosas, soñando con viajar, comprarme una casa, trabajando… y de repente me sentía muy cansado, me hicieron un análisis de sangre y puff mi vida cambió. Sospechaban que tenía un cáncer y empezaron a  hacerme pruebas, pruebas y mas pruebas, sin saber ya que pasará mañana, he tenido que dejar a un lado mis sueños, mis ilusiones… pensando solo en que ojalá esto no hubiera pasado nunca y que ya que me ha tocado, que pase pronto”.
He de deciros que no supe nada más de él, no se si se habrá recuperado pero lo que si sé es que desde ese día, mi perspectiva cambió como os cuento en el título UN DÍA, TODO CAMBIA.
No solo fue este chico, han sido muchas las situaciones vividas que hacen que vea la vida de otra manera y me hace consciente de que la vida tal y como la entendemos, puede cambiarnos sin previo aviso. Pero lejos de desanimarnos estas realidades a las que nos enfrentaremos, tienen que darnos fuerza, madurez y una mayor motivación para seguir luchando por nuestros sueños, por nuestras metas y en definitiva por ser felices en nuestras vidas.

Escuchad a las personas a las que atendemos, tenemos muchísimo que aprender de ellos y seguro que harán que veas la vida de otra manera.

Deciros que ya estoy por aquí de vuelta, iré poco a poco retomando la actividad pero sin olvidar que aun estamos en verano y que aunque haya vuelto al trabajo hay que disfrutar.

Os dejo una de las fotos de mis vacaciones en un campo de girasoles en medio de Vejer de la Frontera en Cádiz en la que os he añadido una de mis palabras favoritas y que ahora tan de moda están, RESILIENCIA.

Espero que lo estéis disfrutando muchísimo, nos vemos pronto que tengo cosas preparadas para vosotr@s que espero que os gusten. No olvidéis dejarme comentarios y compartir si os ha gustado.
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Juan Carlos Miranda – Enfermero de Urgencias
Para leer la publicación original consulta este enlace.

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