Suplencias de verano: un desafío que se repite anualmente

Intentando ponerme al día tras estar casi tres semanas desconectado de Twitter, he llegado a la entrada “No te pongas enfermo en verano” de Pau Matalap.

En ella habla del “Efecto Julio” consistente en que durante este mes se producen más errores en los hospitales por dos factores:

-Se cierran plantas y, como consecuencia, se sobrecargan otras.

-Miles de nuevas enfermeras y enfermeros comienzan su vida laboral durante este mes.

Siempre lo digo, al terminar la carrera no estamos preparados para llevar una planta nosotros solos. Por lo menos los primeros días.

Nos enseñan casi todos los procedimientos de enfermería en las más de mil horas de prácticas hospitalarias que realizamos, pero ser enfermera (y buena además) es mucho más difícil que eso y no te das cuenta hasta que terminas la carrera. No tenemos la experiencia, al principio, de enfrentarnos a varios ingresos por turno, de saber cuándo hay que llamar a un médico ni de cuándo no hacerlo, de cómo encargarnos correctamente del sistema informático, de todas las historias clínicas y de las correspondientes pruebas. Necesitamos tener a personal más veterano para salir al paso.

No es lo mismo estar de estudiante en una planta que estar como responsable de una media de quince pacientes.

Aún recuerdo el día en el que estuve por primera vez en una planta con diecinueve pacientes para mí y para la auxiliar que nos tocaba estar ese día en el turno de tarde. Al ser una planta que combinaba desde medicina interna hasta cirugías de varias especialidades, tenía el carro de medicación a rebosar e iba contrarreloj. Un solo contratiempo me lo iba a poner todo cuesta arriba. Y así pasó.

Un paciente que acababa de salir del postoperatorio empezó con hipotensión severa y tocó correr: canalizar una segunda vía periférica, mandar analíticas y transfundir dos concentrados de hematíes. Todo esto ocurría mientras aún me quedaba por administrar la medicación a media planta e ir retirando los tratamientos que se iban acabando.

Cuando la urgencia terminó y pude acabar todas las medicaciones necesité parar cinco minutos. Sabía que varias enfermeras habían llorado en esa planta y a mí me faltó muy poco. Llevaba sólo unos días de experiencia.

Yendo a otro tema, desde mi experiencia he tenido la suerte de estar pluriempleado varios veranos y hay una situación que se repite una y otra vez. La de estar por la mañana en casa o en el trabajo y recibir una llamada de recursos humanos de un hospital público:

-Buenos días, hay una vacante de enfermería, media jornada, en la planta de Gastroenterología. Ven a eso de las dos de la tarde a firmar y a hablar con la supervisora, a las tres empiezas.

Una llamada igual que esa la recibí a las doce de la mañana de un lunes de Junio. Nunca había estado en Gastro, ¿cómo iba a poder ayudar cuando me dijeran que preparase el material para una paracentesis si ni siquiera conocía dónde se encontraban los materiales? ¿Y cuándo me dijeran que cargara una bomba de Somatostatina?

Por suerte cuando fui al hospital y me encontré con la supervisora me comentó que por planilla no empezaba hasta tres días después. Pude ir a realizar un reciclaje “voluntario” para por lo menos no llegar de nuevas.

Esa suerte no es general. Se sigue llamando el mismo día desde bolsas de empleo para empezar en servicios en los que no has estado previamente, lo que es un sobreesfuerzo para el equipo más veterano del servicio y un gran estrés para el personal más novato.

Mi consejo para todas las enfermeras y auxiliares que empezáis a trabajar es que no tengáis miedo de preguntar. No penséis que quedáis mal por hacerlo o que vais a parecer unos pesados. Más vale que pienses que preguntas demasiado a terminar cometiendo un error (que puede ser grave) por no hacerlo.

Pau Matalap recuerda en su entrada el caso de una enfermera nueva en una UCI neonatal que, en su primer día, provocó la muerte de un neonato al administrar nutrición enteral por un vía intravenosa. Este caso lo recordamos muchos y es muy extremo, pero nos vale para darnos cuenta de lo fácil que es cometer un error con graves consecuencias.

Ser buena enfermera te lo da la experiencia y tod@s, absolutamente tod@s, hemos sido nuevos en una o en varias ocasiones. Por ello los veteranos tienen la responsabilidad de ayudar a que las nuevas enfermeras puedan adquirir en poco tiempo la seguridad y los conocimientos específicos de cada servicio.

Javier Perdiguero – perdiDUE

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