Enfermeros por el mundo: Alemania

De Villa del Río, una localidad ubicada en Córdoba, a la unidad de anestesia y cuidados intensivos del Hospital Universitario Charité, en Berlín. Ana Cachinero, enfermera, nos cuenta sus experiencias en la ciudad alemana y los pasos que siguió antes de encontrar trabajo estable. Explica los motivos que la empujaron a trasladarse a otro país, comenta las diferencias de la profesión en España y Alemania y da una serie de consejos para los enfermeros españoles que hayan decido o se estén planeando emigrar.

 «Los enfermeros alemanes destacan el valor de nuestro trato humanizado»

Pregunta: ¿Por qué tomaste la decisión de emigrar?

Respuesta: Ya al empezar la carrera era consciente de que las expectativas de encontrar un trabajo, estable y digno en mi país eran una gran ilusión. Os aseguro que trabajar como enfermero para el Sistema Andaluz de Salud (SAS), sin enchufes, es una pesadilla o, como mínimo, una experiencia desalentadora.

Durante algunos inviernos en Málaga, caracterizados por la ausencia de contratos en la capital, tenía que conducir una hora por carreteras que no conocía, algunos días lloviendo, o granizando, y trabajar en turnos de mañana, tarde o noche. Los primeros minutos de tu día de trabajo son fundamentales para tu productividad posterior. El hecho de llegar tarde o estresada por el camino en ocasiones me provocaba problemas de concentración, siendo un riesgo para mí y para el paciente que debía recibir mis cuidados.  Ya en el año 2006 pasé a formar parte del Área de Cuidados Críticos y Urgencias del Hospital Carlos Haya de Málaga. A partir de ese momento, todo cambió positivamente. Era feliz trabajando junto a mis compañeros.

Pero en 2012 la crisis financiera del país golpeó fuerte al sistema sanitario. Por las dificultades de endeudamiento se preveían grandes recortes de personal y en la financiación de medicamentos y materiales. Yo, como mis compañeros, me veía de nuevo, después de 10 años de experiencia en el sector, apuntándome a la lista de desempleados, o viendo reducidos los contratos en jornadas de 75%, en los mejores casos. Esa insatisfacción laboral despertó en mí de nuevo la ilusión de emigrar fuera de España. Por aquel entonces, yo tenía 29 años y el país que me podía asegurar una estabilidad laboral era Alemania.

Elegí como ciudad Berlín. Estaba convencida que era la decisión correcta, y de eso han pasado ya cinco años. Actualmente, desempeño mis funciones como enfermera en una unidad de anestesia y cuidados intensivos en uno de los hospitales universitarios más grandes de Europa: Charité.

P.: Según tu experiencia, ¿cuáles son los aspectos positivos de ejercer tu profesión en el extranjero?

R.: En concreto en Berlín, poder contar con una gran variedad donde elegir mi puesto. También la gran flexibilidad para elegir turnos de trabajo que ofrecen algunas empresas. Tú decides cuándo quieres trabajar, contando con la posibilidad, si quieres aumentar tu sueldo, de hacer horas extra. En el caso de ejercer una especialidad, estas están muy bien pagadas. Además, para los que quieran avanzar en su carrera profesional, los hospitales aquí ofrecen gratuitamente cursar distintas especializaciones denominadas Fachweiterbildung. A la finalización hay que realizar un examen estatal. La única condición es contar con un periodo previo de tiempo trabajado en la empresa y después permanecer en la misma al menos por un período de dos años. El hospital te ofrece facilidades para compaginar estudios y trabajo.

P.: ¿Y los negativos?

R.: Solo quiero nombrar el aspecto negativo de mayor peso, ya que este es el desencadenante del resto. Para mí no es otro que la exigencia del lenguaje. Atrás, con el paso de los años, ha dejado de tener importancia el hecho de tener a familiares y amigos, importantes en mi vida, en la distancia, porque ellos siempre se han mantenido presentes.  Sin embargo, la carencia del idioma te puede sumergir en un estrés increíble. En el caso de Alemania, el idioma y la cultura es tan diferente al español que hace que el enfrentar situaciones o prácticas aparentemente sencillas se convierta en algo sumamente complicado.

P.: ¿Qué diferencias hay en el trabajo diario de un profesional enfermero entre España y Alemania?

R.: Las funciones a desarrollar por las enfermeras se ven incrementadas al carecer, en algunas de las instituciones públicas y privadas, de los servicios de personal sanitario no facultativo. Les recomiendo que valoren a las enfermeras alemanas como profesionales que hacen frente a un innumerable cumplimiento de funciones que puede repercutir también en su estado de salud y en la calidad de los cuidados que ofrecen al paciente.

Las funciones de los enfermeros varían dependiendo del centro de trabajo. Las residencias de mayores y empresas suelen ser la elección de aquellos enfermeros que no saben todavía alemán. Aquí el enfermero tiene una carga mayor de cuidados básicos del paciente. Por el contrario, en los servicios especializados de quirófano, anestesia, cuidados críticos e intensivos, urgencias y diálisis las funciones que se desempeñan son, en su gran mayoría, iguales a las que se realizan en España.

P.: ¿Qué pasos hay que dar para conseguir ejercer la profesión en el país?

R.: El reconocimiento del título de enfermería es automático para los enfermeros de la Unión Europea. Primero hay que alcanzar un nivel de alemán B2, y después hay que recopilar y traducir una serie de documentos que pueden variar ligeramente dependiendo de la región donde se vaya a tramitar la homologación.

Para poder inscribirme como demandante de empleo en la Agencia Federal Alemana de Empleo debía darme de alta con un domicilio permanente en la oficina de empadronamiento competente, presentando mi pasaporte.

Pasados los tres primeros meses de mi llegada a Berlín envíe mi currículum a la empresa TTA Personal (www.tta-personal.es). Su respuesta fue inmediata, mostrando un interés por conocerme a través de una entrevista personal y así poder ofrecerme un puesto de trabajo que se adaptara a mis necesidades. Solo me pidieron estar en posesión del título de enfermería y tener ganas de continuar aprendiendo el idioma, y así poder tramitar el papeleo de homologación. Conseguí mi primer trabajo.

Creo que la opción más acertada es elegir una empresa segura y de confianza que seleccione personal, ellos te ayudarán con todo.

P.: Muchos estudios indican que la enfermería española es de las mejores del mundo, ¿qué visión crees que se tiene de los profesionales enfermeros españoles en el extranjero?

R.: Damos una visión positiva gracias a la formación que recibimos durante la carrera. Basada en teorías y modelos que nos dan una base científica de conocimientos para poder llevar a la práctica nuestro trabajo, nos fundamenta y nos enseña a actuar con sentido. Somos capaces de describir, explicar, predecir y controlar los fenómenos. Nos preparan para cuidar con empatía, con respeto, independiente del diagnóstico y de los modelos de atención que tenga para ello. Además recibimos formación en investigación de suma relevancia para nuestra disciplina. Los enfermeros españoles tenemos muy buen nivel.

P.: Y, concretando, ¿en los hospitales alemanes?

R.: Destacan el valor de nuestro cuidado humanizado. Comprueban, por ellos mismos, cómo nuestra mirada humana repercute positivamente en la recuperación del estado de salud y en el grado de satisfacción de los pacientes y sus familiares.

Les hacemos ver que el cuidado humanizado es más que brindar un buen trato. El enfermero español crece junto al usuario y su familia, se identifica con ellos, otorgándoles cuidados holísticos centrados en la persona.

P.: ¿Qué consejos darías a otros profesionales enfermeros que decidan emigrar?

R.: Hay que desdramatizar la elección. No es cuestión de vida o muerte el que elijas un sitio y después tengas que cambiar porque no cumple tus expectativas, o tú no logras adaptarte a esa situación.

Hay que prestar atención a las condiciones de los contratos que se van a firmar y, si no se tiene un buen dominio del idioma, es necesario contactar con una empresa y no ir por libre.

Se debe tener en cuenta que cualquier elección que se haga tendrá sus riesgos y ventajas. Lo importante es que proporcione una buena vida laboral y una gran vida personal.

Con esfuerzo se puede llegar donde cada uno decida. Además, es crucial mantenerse siempre en continua evolución, formándose.

 

REQUISITOS PARA TRABAJAR COMO ENFERMERO EN ALEMANIA

 

Documentación Nivel de idioma Título Solicitud de empleo
DNI/Pasaporte B2 Reconocimiento automático en la Unión Europea.

La homologación depende de la región alemana en la que se vaya a trabajar.

Tener un domicilio permanente en el país y darse de alta en la Agencia Federal Alemana de Empleo.

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