Yo también me dormí durante una guardia

Hace tiempo vi una foto en el que salía una médico residente durmiendo durante su guardia en un hospital del continente americano.

Acurrucada como podía, descansando en un espacio no acondicionado para ello, trasmitía la impresión de estar agotada.

La persona que sacó la foto la subió a las redes sociales con la intención de desacreditar a esta profesional, pero provocó justo el efecto contrario.

Desde diferentes puntos del país y fuera de este, llegaron fotos de médicos durmiendo, o simulando que dormían en distintos espacios del hospital.

El hastag #YoTambiénMeDormí fue trendic topic en las redes sociales.

Yo que suelo huir del clásico corporativismo, disfruté con esta original respuesta.

Y por este motivo la comparto, porque en ocasiones nos olvidamos de cuidar la parte más humana del profesional y para mi es IM-PRES-CIN-DI-BLE ensalzarla.

Ahora que está en auge desde sociedades y gerencias la humanización de la sanidad, y volver a colocar al paciente en el centro de la asistencia, no podemos olvidar a aquellos profesionales que cada día dan la cara por cubrir las deficiencias del sistema.

Profesionales que en muchas partes del mundo siguen un régimen estricto de formación, donde durante años pierden la voz y el voto, y son mano de obra barata para las diferentes instituciones donde se forman.

Trabajando en infraestructuras que no gozan de espacios apropiados para su descanso, y en ocasiones realizando interminables turnos que pueden superar las 36 horas de guardia, sin un tiempo de descanso suficiente antes de volver ponerse otra vez el “modo ON”.

Profesionales a los que se les enseña que el sacrificio es parte de esta profesión, y que el “aquí siempre se hizo así” o un simple “aprenderás lo duro que es ser médico”, es suficiente para respaldar y perpetuar este tipo de actitudes.

Estimados colegas, futuros colegas, otra formación es posible, otra formación es necesaria.

Necesitamos cuidar lo que nos hace humanos.

Respetar y proteger a estudiantes, internos y residentes.

Enseñarles desde la facultad a usar la cabeza pero adiestrándoles para que no olviden trabajar con el corazón.

Precisamos recuperar algunos valores que se han perdido y no solo centrarnos en el aprendizaje del tratamiento de las enfermedades si no en enseñarles el abordaje de los pacientes que las padecen.

Porque estoy convencido que si no humanizamos nuestra formación, ¿cómo vamos a pedir luego una asistencia humanizada?.

Dentro de unos meses lideraré junto con un grupo de benditos locos, una iniciativa global para la Humanización de Urgencias, estoy convencido que será la primera piedra para generar un cambio.

¿Os apuntáis?

Aquí os espero.

J.M. Salas – Con Tinta de Médico

Para leer la publicación original consulta este enlace

Diario Dicen se hizo eco de la repercusión en twitter que tuvo esta imagen en Yo también me dormí: el cansancio del personal sanitario

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