Olivia Molina: “La matrona fue mi guía, mi apoyo, fomentó mi intuición y la confianza en mi cuerpo; me iba agarrando a ella en cada etapa del embarazo”

©David Sagasta

Actriz de raza, o de sangre, porque de sangre  le  viene  la  pasión  por  la  interpretación. Nieta, hija y sobrina de artistas, Olivia  Molina ahora recorre España con  Tristana, una obra de  teatro de Pérez Galdós escrita en el s. XIX que, pese a  los años, mantiene el espíritu de lucha de la mujer por alcanzar la igualdad de género.

Hablamos con ella sobre  Tristana, sobre el papel de la  mujer en la sociedad, sobre su experiencia como madre  y lo que la figura de la matrona significó para ella: “me  daba mucha paz, mucha tranquilidad y gané mucha confianza en mí gracias a ella”.

Pregunta. Actualmente estás en el teatro interpretando Tristana, de Pérez  Galdós, un personaje que se convirtió en un símbolo de la lucha de la mujer por la igualdad de género. ¿Qué nos puedes contar sobre ella? ¿Qué ha su- puesto para ti meterse en este papel?

Respuesta. Tristana es un alma libre, es un personaje escrito por Benito Pérez Galdós, un gran defensor de los derechos de las mujeres en una época en la que ellas no  los tenían. La mujer por entonces estaba totalmente subordinada al hombre, no podía  abrir una cuenta bancaria, ni tener un oficio, una vez casada el hombre era quien decidía  sobre  ella  y  sobre  sus  hijos. Era  una  dependencia  de  la  que  no  podía  escapar. Galdós hace una denuncia, pone un espejo para reflejar lo que estas mujeres soportaban.

Para mí dar voz, cuerpo y alma a un personaje tan valiente y tan necesario es un regalo, una posibilidad de despertar más aún mi conciencia, de hacernos preguntas y dar- nos cuenta de todo el trabajo que queda por hacer… Es una lucha que no se puede dar  por hecho, no se puede abandonar.

P. Pese a que la historia de Tristana tiene lugar en el siglo XIX, aún se sigue reivindicando el lugar de la mujer en la sociedad. ¿En qué medida sigue siendo necesario mantener el “espíritu” de Tristana?

©David Sagasta

R. Mientras siga habiendo desigualdades, mientras siga habiendo violencia de género, diferencias salariales, mientras hagamos más por menos, mientras no haya más mujeres representándonos en el gobierno, mujeres en puestos de responsabilidad… mientras esto siga siendo así, la lucha es necesaria.

Todo esto se cambia desde la educación, modificando los roles, educando en la igualdad y en el respeto a lo diferente. La historia de Tristana es un reclamo a la necesidad del ser humano a tener una educación de calidad y de este modo tener herramientas para enfrentarse a la vida.

P. Eres madre de dos niños, los cuales has dicho en alguna ocasión que han cambiado hasta tu forma de interpretar. ¿En qué te ha cambiado la maternidad? ¿Es difícil conciliar la vida personal con la laboral?

R. Te cambia en todo, la maternidad es una revolución, al menos para mí, a mí me ha hecho replantearme todo, cambiar las prioridades. Es un momento de tal plenitud vital, de tal riqueza, me hace tan feliz… Para mí, insisto, el milagro de la vida es de lo que más me emociona. Cambias como mujer, y la interpretación, ineludiblemente, va unida. Yo trabajo con mis emociones, inteligencia, mi corazón, con mi voz y mi cuerpo, todo va unido. La manera de interpretar también varía, no digo que a mejor, simplemente tienes otro tipo de conexiones… Es algo que a mí, Olivia, me ha transformado.

La conciliación es difícil, como para todas las madres, hay que hacer muchos esfuerzos, mucha organización, claro que tiene muchos sacrificios pero lo que te da de vuelta no tiene precio. No se sabe de antemano cómo es, vas sobre la marcha solventando los problemas…

P. En el embarazo la figura de la matrona cobra una especial importancia ya que es el profesional más cercano a la mujer en este periodo. ¿Qué recuerdos tienes de ella?

R. Yo he tenido la suerte de poder llevar a cabo partos naturales en los dos casos. Para mí la matrona fue mi guía, mi apoyo; ha sido quien ha fomentado mi intuición y la confianza en mi cuerpo. Fue la persona a la que me iba agarrando en cada etapa, porque una no sabe cómo es…

La matrona me ayudó mucho explicándome cómo es el proceso del parto, explicando cómo es el dolor, por qué sucede. Yo me sentí muy preparada para enfrentarme al parto, luego, lógicamente, cuando llega el momento se despierta un instinto brutal.

Yo sentía que me daba mucha paz, mucha tranquilidad, mucha confianza en mí, que es al final algo muy importante para poder llevar a cabo el proceso de parto de la manera más natural. Me hizo entender algo que a mí me gustó mucho, y es que el dolor no es un dolor negativo, no es un dolor de enfermedad… Es todo lo contrario… es un dolor de vida. Esto me dio mucho poder.

PÍLDORAS

¿Con qué palabras definirías la labor enfermera?

Generosa y necesaria.

¿Qué no falta en tu botiquín?

Suero fisiológico, pomada para los golpes, gasas y aceite de Caléndula.

¿Ejercicio: en un gimnasio o al aire libre?

Aire libre.

¿De qué alimento no podría prescindir?

Legumbres.

Si no fueras actriz, ¿qué otra profesión hubieras elegido?

Por soñar… escultora, profesora…

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