Las mejoras en la Escala de Coma de Glasgow

Graham Teasdale, uno de los investigadores que, junto con Bryan J. Jennett, desarrolló la Escala de Coma de Glasgow, ha incorporado modificaciones a su procedimiento para poder precisar con mayor exactitud el diagnóstico de nivel de consciencia.

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La principal mejora consiste en que gracias a esta nueva investigación, la técnica se analiza, mediante un rango de puntuación numérica, individualmente en sus tres apartados, esto es, respuesta ocular, calificada de 1 a 4 puntos, verbal, de 1 a 5 puntos, y motora, de 1 a 6 puntos, y no de forma conjunta como la suma de los tres. Gracias a estos apartados, se puede dilucidar si el funcionamiento del cerebro es el apropiado. Asimismo, se debe identificar cualquier elemento que pueda influir en los resultados, documentar las respuestas espontáneas que puedan producirse en cualquiera de los tres apartados de análisis y asignar una calificación según la respuesta que haya obtenido mayor puntuación durante el tratamiento.

Por campos, la respuesta ocular se mide ahora según la apertura de ojos ante la presión que ejerce el personal sanitario sobre la punta del dedo, el trapecio o el arco supraorbitario, no ante el dolor; en este aspecto, según la clasificación anterior, la calificación de 1 significa que el paciente no responde a la presión, y de 4, que lo hace de forma espontánea.

En la verbal, los estímulos reciben calificación de 1 cuando no existen, y de 5 cuando son coherentes; en este apartado, las mejoras hacen referencia a que de las calificaciones de 2 y 3, que recibían el nombre de «sonidos incomprensibles» y «palabras inadecuadas», se han eliminado los adjetivos.

En la motora, si no existen repuestas, se califica al paciente con 1 punto, y si obedece los requerimientos del personal médico o enfermero, con 6; en este sentido, la modificación radica en que han dejado de considerarse las respuestas, es decir, si las contracciones y flexiones de los músculos, como normales o anormales.

Por otro lado, el estudio recomienda registrar la evolución de las respuestas de los pacientes en una tabla y poder observar su desarrollo.

La Escala de Coma de Glasgow, por sus siglas en inglés, GCS, Glasgow Coma Scale, es el protocolo más utilizado a este respecto tanto en el ámbito hospitalario como en el extrahospitalario; por otro lado, algunos manuales clínicos lo asumen como el procedimiento estándar. A pesar de ello, presenta algunos defectos, todos relacionados con su aplicación mientras el paciente está intubado o sedado.

Sin embargo, el estudio Escala de coma de Glasgow: origen, análisis y uso apropiado (2014), publicado en el portal científico Elsevier por J. E. Muñana-Rodríguez y A. Ramírez-Elías, revela que «se ha demostrado que al haber un entrenamiento continuo acerca del uso de esta escala se genera una mejora significativa en las evaluaciones y el reporte de resultados entre evaluadores».

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