#SanidadSinRuido, cuando profesionales sanitarios y pacientes buscan el respeto por el silencio

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3.712 tweets, 1.609 participantes, 244 imágenes y 16M de impresiones. Estas son las cifras que Metricool ha aportado de la campaña #SanidadSinRuido, en el Día Mundial contra el Ruido.

Los índices de contaminación acústica siguen aumentando pese a las normativas vigentes que regulan su emisión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) marca un límite máximo en 40 decibelios (dB), en forma de picos puntuales, para el interior de los hospitales, una cifra que se queda lejos del índice real alcanzado. Se estima que se llegan a sobrepasar los 70 dB.

Ante este problema se crea un movimiento liderado por Pedro Soriano (@soriano_p), enfermero de Geriatría del Hospital Universitario Clínico San Carlos (Madrid). “Esta idea surge en redes sociales por un grupo de pacientes que tienen blogs y cuentan sus historias en redes sociales llamado FFpacientes. A partir de este movimiento creamos un grupo privado en Twitter donde abordamos el tema del ruido en centros sanitarios. Nos comentaban que cuando estos pacientes van a urgencias hay un ruido excesivo, en general no se tiene conciencia de que cuando uno va a un hospital es porque está malo”.

Fuentes de ruido y repercusiones para la salud
Las principales fuentes de ruido en los hospitales están relacionadas con la costumbre de hablar en voz alta, el número de visitas, así como el uso abusivo de los teléfonos móviles, alarmas, etc. En general, existe una falta de concienciación por parte de todos de la necesidad existente para conseguir un hospital silencioso que proporcione un ambiente relajado y saludable para acelerar la recuperación del enfermo así como mejorar el rendimiento del trabajador. “Las fuentes generadoras de ruido son diversas, desde los familiares que suelen hacer mucho ruido (p. ej.: en los pasillos), hasta nosotros como profesionales sanitarios que a veces no tenemos conciencia del tono elevado en el que hablamos. Los carros, sobre todo de noche, hacen un ruido tremendo”, explica Soriano.

El ruido acorta la duración y el número de periodos REM, aumenta el tiempo requerido para conciliar el sueño y disminuye su calidad subjetiva. Pedro Soriano explica que “en la búsqueda bibliográfica que realicé sobre todo destaca la ruptura del ciclo del sueño, lo que repercute en el descanso generando mayor carga de ansiedad, sobre todo en niños y en pacientes mayores. Aumenta también la frecuencia cardiaca, el estrés… Muchas veces también provoca que las personas mayores se desorienten e intenten levantarse en mitad de la noche y tengan caídas”.

La solución se encuentra en la unión
Para conseguir reducir los niveles de dB y de esta forma disminuir la contaminación acústica en los centros hospitalarios, es preciso, en primer lugar, identificar los factores que producen el ruido en las distintas áreas asistenciales y conocer la opinión tanto pacientes como profesionales sobre la existencia o no de ruido en el centro hospitalario.

“Pensamos que este objetivo se puede lograr uniendo profesionales de todos los equipos: Enfermería, Medicina, personal de limpieza e incluso los familiares. No pretendemos señalar como único responsable a la institución sanitaria, sino a todas las personas que interactúan dentro del centro. Necesitamos equipos de trabajo que tomen medidas y evalúen cómo está la situación”, apunta Soriano.

Para este enfermero impulsor del movimiento: “La única manera de poder conseguir todo esto es de manera conjunta; es una iniciativa que pretende unir a los distintos grupos implicados en el problema para encontrar entre todos una solución”. Continúa explicando que para él “está claro que la Enfermería debería de liderar este proyecto, ya que somos los que estamos en contacto continuo con el paciente, las 24 h. El control de Enfermería muchas veces, y permíteme la comparación, parece un “Aquí no hay quién viva”, mucha veces no nos damos cuenta de que elevamos el tono de voz y se nos olvida que la gente no está ahí por placer”.

Son varios los hospitales que han incorporado un dispositivo electrónico que tiene como objetivo controlar el nivel de ruido para así evitar que este sobrepase los decibelios adecuados. “Se trata de dispositivos que a modo de semáforo informan del nivel de ruido que hay en la sala. Es un sistema muy visual. Además, puedes descargarte en pdf toda la información y ver cuándo son los picos de mayor ruido”, explica Pedro Soriano.

Incluso Florence Nightingale pensaba que todo el ruido de los hospitales era dañino, decía en su libro Notas sobre Enfermería, de 1859: “Ruido innecesario es la forma de abuso más cruel cuando se trata de enfermos o sanos”.

  1. Muchísimas gracias a ti, Pedro, por tratarnos con tanta amabilidad y por querer cambiar las cosas que perjudican y realmente hacen mal a pacientes y trabajadores. Un abrazo, para lo que necesites solamente tienes que decirlo!!

  2. Todas las enfermedades que padece el ser humano tiene su origen en el ruido, neurológicas, cardiologicas, etc, todo entra por el oído, y pasa al cerebro, el “claxon criminal” es el representante de esta lesa humanidad, mientras la población no insurja contra este antro acústico los dueños del mundo – nuestros niños – llegaran enfermos a los 18 años, nuestras autoridades mediocres y timoratas no tienen familia, no les interesa el crimen que cometen los dueños de los bares, locales de ocio, y los que se encuentra detrás de un timón de vehículo acabaran con la raza humana.

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