El sueño de una noche de prematuro verano

Una sentencia anula la presidencia de Máximo González Jurado en el Consejo General de Enfermería (CGE). Me quedé sorprendida ante tan inesperada (para mí) resolución. Bien, un Tribunal estima que este señor no reúne las condiciones legales para presentarse a ser elegido cuando lo hizo y por lo tanto le retira su cargo. Bien, bien.

Reconozco que siento cierto alivio al ver que una persona que no satisface en su forma de actuar y en su gestión (la que se conoce) ha tenido que dejar su cargo; este ex presidente no satisface a los enfermeros que una vez y otra mostramos nuestra incomodidad ante sus actuaciones como representante de nuestro colectivo… Esta nueva situación me da ciertas esperanzas para creer que esta situación puede cambiar.

Durante años el ahora ex presidente del CGE ha llevado a cabo una discutible gestión con respecto a la prescripción enfermera, a las especialidades, al ébola, en su aparición más que lamentable insultando y amenazando a la Organización Médica Colegial tras las declaraciones de su presidente contra la prescripción enfermera, en lugar de mostrar datos y rebatir con argumentos, los muchos que existen cada vez que se debe defender un punto de vista de nuestra profesión… Sí, muchos pensamos que todo se puede hacer de otra forma, pero este caballero ha seguido años y años en el cargo porque nadie se le ha opuesto antes para optar al cargo.

Bien. Tal como González Jurado sale de la presidencia, se convocan elecciones al cargo… y, entonces se produce en las redes sociales un tenso estado de apnea: todos esperamos que alguien levante la mano, dé un paso pleno de coraje, responsabilidad y valentía ante tal misión y afirme con tono seguro y pleno de razón «yo me presento», pero durante horas, nada. Silencio absoluto. Yo misma me siento despreciable por desear que otros hagan lo que no estoy dispuesta a hacer, más que nada porque no me creo a la altura ni capaz ni preparada.

Por fin, el viernes por la mañana iniciamos nuestros turnos con el notición de que, por fin, una enfermera de base, con los años de experiencia requeridos y que, además, sí puede demostrar que los tiene, decide con arrojo y valentía que se presenta como candidata a las elecciones para la presidencia del CGE. Sé que muchos se habrán sonreído por la osadía e inocencia de la novata en estos tercios y se sentirán seguros en su atalaya, dado que es dudoso que la flamante candidata, a la sazón, Victoria Trujillo (@victoriacge), consiga los 15 avales necesarios para poder competir con Máximo González en unas elecciones justas. Es difícil porque no hay tiempo, porque las voluntades de los que avalan no parece que vayan a cambiar, porque los nuevos aires, aunque frescos, no son suficientes para limpiar tanto acúmulo de «ceodos» producto de años y años de gobierno absoluto y omnipotente.

La costra que tapa los intríngulis del sistema interno en el CGE es tan añeja y, quizá, tan rancia que lo más seguro es que los hilos se tensen para que Victoria Trujillo no consiga los avales y, por tanto, su paso adelante sea un acto inútil y efímero, porque antes de poder ser candidata, sería descartada. Sin contrincante alguno, el que sí tiene los avales sería elegido automáticamente y nuevamente volveríamos a la prehistoria, y podríamos considerar la sentencia del tribunal, anulando a González Jurado, como un sueño de una noche de prematuro verano… Un sueño que muchos hemos acariciado como posible. Sí, muchos soñamos con que Victoria haga honor a su nombre, salga laureada y desbanque lo antiguo y lo inoperante que se plasma en la gestión llevada a cabo desde hace demasiados años.   Pero bueno, hemos soñado, ¿no…?

Aunque, ¿de verdad esto es solamente un sueño de una noche de prematuro verano? No sé, pero mientras que llega el día en que se celebran o no las elecciones…, unámonos, luchemos y reclamemos todos por una #NuevaEnfermería, no dejemos que nuestra profesión sea un tronco cuasi inútil a la deriva… y ayudemos a que Victoria llegue a las elecciones.

Lola Montalvo

7 junio 2015

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