25 años en el ‘día de la marmota’

 Diario DICEN estrena nueva sección con la columna de opinión de Lola Montalvo, enfermera de profesión y escritora por vocación, que además tiene uno de los mejores blogs sobre enfermería y salud (http://lolamontalvo.blogspot.com.es/). Su primera novela tiene por título A ambos lados (2008), un relato sobre las enfermeras que trabajan en el ámbito sanitario con otros profesionales de la salud. Dos años más tarde nació Sanatio (2010), libro que resultó finalista del III Premio de Creación Literaria Bubok-Alfaguara, y finalista del IV Concurso de Literatura Histórica Hislibris (España). Actualmente está trabajando en la que será su cuarta novela, y a través de DICEN expondrá, quincenalmente, su particular visión con la enfermería por bandera.

Con ella se abre la sección, recordando a todos los usuarios que pueden participar en esta columna con sus comentarios y opiniones acerca de la situación enfermera en la actualidad:

Hace ya 25 años que terminé mi primera carrera universitaria, ésa que me permite ejercer como enfermera. Miro a mi alrededor, escucho a mis colegas de profesión y veo que Enfermería sigue adoleciendo casi de los mismos problemas que me encontré cuando me lancé a las procelosas aguas de la sanidad y sus profesionales. En estos años, cada día me he levantado y he encontrado los mismos problemas. Todos y cada uno de los días. Una especie de ‘Día de la Marmota Enfermera’.

Sé que muchos me pueden tachar de exagerada. Lo sé. Pero han pasado cinco lustros y Enfermería hoy día sigue siendo cuasi invisible, sigue siendo esa hermana menor a la que no se le deja ser independiente, porque los que se consideran sus ‘progenitores’ no quieren aceptar que se ha hecho mayor y ya puede volar por su cuenta. foto para TU OPINION

Empecemos por el principio. Se nos sigue llamando de forma equivocada con el obsoleto nombre de ‘ATS‘, título que desapareció allá por los oscuros años de la transición. No nos reconoce nuestro nombre de Enfermera ni las administraciones, que de forma pacata y ridícula siguen convocando plazas de ‘ATS/DUE‘ ni los medios de comunicación ni los que desean que conservemos ese segundo plano cómodo para ellos, un papel servicial y obediente muy alejado del que la mayoría de los enfermeros consideramos que es nuestro verdadero papel en la atención a la salud/enfermedad de las personas, independiente y autónomo.

Se sigue sin entender que los cuidados de enfermería curan, que podemos prescribir, investigar, estudiar doctorados… formar a nuestros propios profesionales. Insisto en el concepto ‘entender’, ojo.

Seguimos sin formar parte -o se nos expulsa- de órganos de gestión o de los consejos donde se toman decisiones, aunque esas decisiones afecten directamente a la labor propia de Enfermería. Seguimos sin ser autónomos a la hora de tomar nuestras propias decisiones. Mejor que yo lo explica Juan F. Hernández Yánez, en su Carta abierta al Sr. Ministro de Sanidad. Seguimos estando a la sombra de otros, sin autonomía ni capacidad de decisión ni de iniciativa. Tenemos y logramos lo que se nos concede por terceros. Parte importante de este problema son nuestros altos órganos de representación: CGE y Colegios de Enfermería; por desgracia ellos son más parte del problema que motores de la solución.

Seguimos sin tener reconocidas nuestras especialidades en el campo asistencial, más allá del mero aspecto docente o formativo. Es decir, sí, existen algunas especialidades y sus plazas de EIR, pocas; y, salvo la de matrona, ninguna tiene una realidad laboral en forma de plazas convocadas para Enfermeras Especialistas. Es ridículo gastar tanto tiempo y recursos en una formación que más tarde no se aprovecha…

Para terminar este primer artículo de opinión diré que sí, estoy convencida de que nuestros problemas siguen siendo los mismos. Pero no voy a responsabilizar ‘solo’ de nuestros males a otros… El problema, es triste decirlo, radica en gran parte en nosotros mismos como profesión, en nuestra falta de voluntad, en nuestra inacción y deseo de permanecer en una zona de confort, ésa que para algunos supone la sombra que proyectan otros profesionales y en la que tan a gusto se está. Pero precisamente es esa zona de confort la que nos resta autonomía, que nos hace invisibles, que nos hace dependientes, que nos vuelve mudos y que nos impide avanzar. Eso sí, en esa zona de confort la mayoría no deseamos estar. Veamos qué podemos hacer para salir de ella unidos y con una meta común.

A desgranar todo ello poco a poco dedicaré este espacio.

Lola Montalvo

 

  1. Totalmente de acuerdo, Lola.
    Y de todo me quedo con lo que dices al final, porque el mayor enemigo está dentro y para callarlo lo que hay que hacer es lo que se debe hacer: trabajar como sabemos y el que no esté contento que siga como siempre ha estado (inclusive quejándose).
    No podemos estar esperando el beneplácito del mundo para trabajar como profesionales, si nos quedamos escuchando sus palabras nos entra el mismo complejo y desde el vértigo no hay progreso.
    A mí me han llegado a hacer el vacío por cuestionar prácticas inadecuadas, he llegado incluso a plantearme “no dar la nota” y seguir con lo que hacían las demás, sin dar el cante. Pero lo más importante es hacer las cosas siguiendo a tu conciencia, pues de lo contrario la crítica luego te vendrá de ella por no haber hecho lo que debías. Por desgracia aún hay mucha mediocridad dentro, esa es la que frenó y la que sigue frenando el desarrollo de nuestra profesión.

    • Es curioso que lea comentarios como el tuyo y me sienta tan identificada… Yo sufrí acoso laboral por el motivo que cuentas y fue muy duro. Sola en mi planta, casi no me hablaba nadie… aguanté el tirón; ¡¡¡Fue muy duro!!! Más tarde en Atención Primaria «sufrí» mi trabajo casi en solitario y comentarios como: «eso no se te ocurra hacerlo, que luego nos lo pedirán a nosotros…» ese sitio fue tan duro que me planteaba tener un accidente de tráfico para no tener que llegar al centro de salud. Aguanté, pero cuando me ofrecieron renovar el contrato, no lo cogí… estaba tan quemada que me plantee no seguir trabajando como enfermera. Gracias al cielo me contrataron, como por milagro, como docente. Y después aprobé las oposiciones que me han dado el trabajo que tengo hoy.
      Sé lo duro que es, lo he sufrido… pero nuestro trabajo es mucho mejor que lo que nos quieren hacer creer y mejor de lo que nos lo quieren hacer los que pasan de todo y actúan chapuceando gracias a un título que muchos y muchas jamás deberían haber logrado…
      Fíjate si estoy convencida de que esto, nuestro papel en la sanidad debe cambiar, que aún lucho por ello… Estamos demasiado desperdigados. Si nos unimos los que pensamos igual, podemos conseguir afianzar el sitio que de verdad nos corresponde.
      Muchas gracias por leer y por comentar.

  2. Saludos a los que ahora leéis este comentario.
    No son buenos tiempos para la enfermería, por eso precisamente ahora voy a salir de esa zona de confort, para que sumemos autonomía, que nos haga visibles, independientes, comunicativos y nos ayude a avanzar.
    Gracias Lola por dar voz a la Enfermería.

    • Oliva… nunca han sido buenos los tiempos para enfermería. Desde que yo recuerdo, en la Escuela y desde que trabajo como tal, nuestra profesión nunca ha tenido lo que se puede llamar «buena época», siempre se ha estado bajo la sombra de otros, con otros tomando decisiones, con representantes que sólo buscaban la conformidad de sus filias políticas… sin hacer ni resolver nada de nada.
      Creo que somos las enfermeras de ahora las que debemos decir basta… ya hemos estado demasiado tiempo en «maceración» y debemos tomar nuestras propias decisiones y reivindicar nuestro puesto en la sanidad española. ¿Es de recibo que se nos eche de la Gestión de Castilla y León y ni CGE ni sindicatos ni Colegios se hayan movilizado ni removido nada? Y he de decir que en determinados casos enfermería están tan capacitada (o más) para llevar a cabo puestos de gestión que otros estamentos… en estos cargos deben estar los que valen, no los que «otros» dicen que deben de estar, que por cieto, siempre son los mismos.
      Pues eso…
      Un abrazo y gracias por leer y comentar.

  3. Gracias a ti, Lola, por poner el tema sobre la mesa 😉

    Disiento de lo que dices, Oliva. Es mi opinión: para mí nunca ha habido una oportunidad de desarrollo de la Enfermería como la que vivimos ahora. A todos los niveles: asistencial, docente, investigador,.. sin embargo, como decía más arriba, todavía hay gente que no lo cree (o lo que es peor, no lo quiere creer) y además de no dar el paso adelante pone cortapisa a quienes sí ven en la Enfermería una profesión con futuro. Quizá queda mucho complejo todavía por resolver (la gente que frena, al menos la que yo me he encontrado, es la que confunde la soberbia con la capacidad de tomar decisiones basada en la formación, por poner un ejemplo). Porque si queremos un futuro como el que venimos hablando desde hace ya muchos años tenemos que empezar a construirlo desde este mismo momento, que es nuestro presente.

    Saludos a las dos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *